La norma NCh1508 establece los procedimientos para determinar la permeabilidad in situ, y en Antofagasta estos ensayos adquieren una relevancia particular. El subsuelo de la ciudad, compuesto por depósitos aluviales gruesos con intercalaciones de sales y horizontes cementados por cloruros, exige datos de campo confiables para cualquier proyecto de infiltración o control de napas. El ensayo Lefranc permite evaluar la conductividad hidráulica en suelos granulares a distintas profundidades, mientras que el ensayo Lugeon se aplica en el macizo rocoso fracturado que aflora en los faldeos de la Cordillera de la Costa. La combinación de ambos métodos, ejecutada con equipos calibrados por un laboratorio con acreditación ISO 17025, entrega los coeficientes de permeabilidad que exigen los diseños de drenaje, las excavaciones profundas y las obras de mitigación en una zona donde la napa freática puede aparecer de forma errática debido a la recarga eventual por eventos de lluvia altiplánica. Cuando el proyecto requiere además conocer la resistencia del suelo, se complementa con un sondaje SPT que permite correlacionar la estratigrafía con los valores de permeabilidad obtenidos en el mismo sondeo.
En Antofagasta, la permeabilidad obtenida en campo corrige los sesgos del laboratorio en suelos con sales solubles y fracturamiento tectónico.
Consideraciones locales
Un edificio de 15 pisos proyectado en el sector norte de Antofagasta, sobre depósitos aluviales con lentes de arena limosa, inició su excavación sin un perfil de permeabilidad actualizado. Al alcanzar los 6 metros de profundidad, un flujo de agua salobre comenzó a saturar el fondo de la excavación, generando inestabilidad en los taludes y arrastre de finos que comprometió la cimentación vecina. La paralización de la obra duró tres semanas y el costo de mitigación superó con creces el valor de los ensayos Lefranc que se omitieron. Este caso, recurrente en la zona del Trópico de Capricornio, demuestra que la permeabilidad de campo no es un trámite: define la viabilidad del sistema de agotamiento, el diseño del sostenimiento y la seguridad de los obreros. La geología local, con fallas activas como la Falla de Atacama, genera compartimentos hidrogeológicos impredecibles que solo se revelan mediante ensayos in situ ejecutados por personal calificado y con trazabilidad metrológica completa.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es el costo de un ensayo Lefranc o Lugeon en Antofagasta?
El valor de los ensayos de permeabilidad en campo varía según la cantidad de tramos, la profundidad del sondeo y la accesibilidad del terreno. En Antofagasta, un programa típico que incluye ensayos Lefranc y Lugeon se sitúa en el rango de $314.000 a $490.000, considerando la movilización a zonas tanto urbanas como periurbanas del borde costero y quebradas.
¿Qué norma chilena regula el ensayo de permeabilidad Lefranc?
El procedimiento se rige por la norma NCh1508, que establece los métodos para determinar la permeabilidad en suelos mediante ensayos in situ a carga constante o variable, definiendo los requisitos del equipo de medición y los criterios de interpretación del flujo en régimen estacionario.
¿En qué tipos de suelo es más recomendable el ensayo Lefranc?
El Lefranc se recomienda en suelos granulares, arenas, gravas y limos donde la permeabilidad es media a alta. En Antofagasta es particularmente útil en los depósitos aluviales de las quebradas La Negra y El Toro, donde la granulometría gruesa dificulta la obtención de muestras inalteradas para ensayos de laboratorio.
¿Cuántos tramos de ensayo se necesitan para un estudio de infiltración?
La cantidad de tramos depende de la heterogeneidad del perfil y la profundidad de la zona activa de infiltración. Como criterio general se ejecuta un ensayo cada 2 a 3 metros de sondeo, priorizando los cambios litológicos y la posición de la napa freática detectada durante la perforación.
¿Qué diferencia hay entre el ensayo Lefranc y el ensayo Lugeon?
El Lefranc mide permeabilidad en suelos no consolidados inyectando agua en un tramo aislado del sondeo, mientras que el Lugeon se aplica exclusivamente en macizo rocoso fracturado, presurizando el tramo hasta 10 bar para evaluar la conductividad de las discontinuidades y el estado de fracturamiento.