Excavar en el sector norte de Antofagasta, sobre la terraza costera, no tiene nada que ver con hacerlo en el sector sur, cerca del cerro Moreno. Allá encuentras arena limosa cementada con sal, acá tienes roca intrusiva muy fracturada. El monitoreo geotécnico de excavaciones se ajusta a esa realidad. Instrumentamos taludes y entibaciones según la respuesta real del terreno. La NCh3171 guía el diseño de instrumentación en obra. La salinidad del suelo en Antofagasta acelera la corrosión, por lo que seleccionamos celdas de carga y strain gages con protección reforzada. Un error común es asumir que el macizo rocoso es competente en toda la ciudad. Las diaclasas rellenas con yeso y las vetillas de carbonato en la formación La Negra generan planos de debilidad que solo se detectan con monitoreo continuo durante la excavación. El clima desértico de Antofagasta, con menos de 4 mm de lluvia al año, elimina el riesgo por agua freática. Pero introduce otro: la relajación rápida del suelo seco al perder confinamiento. Por eso el control de convergencia es diario. Para obras donde se requiere conocer la capacidad portante antes de excavar, aplicamos el ensayo de placa de carga en el fondo de la excavación piloto.
En suelos salinos de Antofagasta, la velocidad de deformación al excavar puede duplicarse si no se controla la relajación del confinamiento.
