En un proyecto de subterráneos en calle Matta, a solo 300 metros del borde costero de Antofagasta, el equipo se topó con un perfil de arena limosa con costras salinas de hasta 2 metros de espesor. La excavación requería una contención que no admitía deformaciones, porque la medianería estaba a menos de 1,5 metros. Ahí no bastaba con una pantalla provisional. Diseñamos un sistema de anclajes activos inyectados en dos niveles, con bulbos anclados en la roca fracturada que subyace bajo el depósito sedimentario. Antofagasta tiene esa dualidad: suelos superficiales agresivos químicamente y un basamento rocoso competente pero muy diaclasado. Para caracterizar bien la adherencia roca-lechada, complementamos la campaña con un ensayo CPT en el sector de acceso y una tomografía sísmica que nos reveló la geometría del macizo rocoso. Así pudimos ajustar la longitud libre y la carga de tesado sin sobredimensionar. En la ciudad llevamos años resolviendo problemas donde el salitre y la sismicidad se combinan, y sabemos que un anclaje mal protegido contra la corrosión en Antofagasta puede fallar en menos de cinco años.
Un anclaje en Antofagasta sin protección anticorrosiva Clase I es un pasivo futuro: la niebla salina penetra y corroe el acero en menos de un lustro.
Procedimiento y alcance
Lo que más vemos en esta zona es que las constructoras subestiman el efecto de la cristalización salina sobre las vainas de los anclajes. En Antofagasta la humedad relativa rara vez supera el 70%, pero la niebla costera matinal deposita cloruros sobre las cabezas de los tensores. Un diseño robusto acá parte por especificar protección anticorrosiva Clase II como mínimo según NCh1508, aunque nosotros recomendamos Clase I en toda obra definitiva cercana a la costa. La diferencia entre un anclaje activo y uno pasivo la define el momento de la puesta en carga. El activo se tesa de inmediato para controlar desplazamientos, ideal cuando hay estructuras vecinas sensibles. El pasivo entra en carga conforme la masa de suelo se deforma, y resulta más económico en taludes de corte para proyectos mineros fuera del casco urbano. En nuestra experiencia con el
estudio de estabilidad de taludes en el sector norte de la ciudad, combinamos ambos tipos en obras escalonadas: activos en la corona para limitar asentamientos y pasivos en los niveles inferiores para contener cuñas de roca.
Los parámetros de diseño que manejamos rutinariamente en Antofagasta incluyen capacidades últimas de 500 a 1200 kN por anclaje en roca, con longitudes de bulbo entre 3 y 6 metros según la calidad del macizo RMR. Siempre verificamos la adherencia mediante pruebas de arrancamiento in situ antes de autorizar la producción, porque las fracturas en la roca de la Formación La Negra pueden generar zonas de baja inyección si no se controla la presión del grouting.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es el costo aproximado del diseño de anclajes para un edificio en Antofagasta?
Depende de la cantidad de niveles de anclaje y de la extensión del perímetro a contener. Para proyectos de edificación en Antofagasta, el diseño de anclajes activos o pasivos suele moverse en un rango referencial de $477.000 a $1.710.000, considerando la campaña de investigación geotécnica complementaria, el cálculo estructural, los planos de detalle y las especificaciones técnicas con protección anticorrosiva exigida por la NCh1508.
¿Qué diferencia hay entre un anclaje activo y uno pasivo en términos de comportamiento?
El anclaje activo se tesa inmediatamente después de la inyección y alcanza su resistencia, por lo que controla las deformaciones del terreno desde el inicio. Se usa cuando hay estructuras vecinas que no admiten asentamientos. El anclaje pasivo no se tesa; entra en carga a medida que el suelo o la roca se deforman, lo que lo hace adecuado para taludes donde se permite un pequeño desplazamiento antes de estabilizarse. En Antofagasta combinamos ambos en excavaciones profundas con niveles de sótano.
¿Cómo afecta la corrosión salina de Antofagasta a los anclajes?
La niebla costera y los suelos con sulfatos y cloruros típicos de Antofagasta generan un ambiente de alta agresividad química. Si el acero del tensor no tiene doble protección (vaina corrugada, lechada de cemento de baja permeabilidad y tubo de protección exterior), la corrosión puede reducir la sección resistente en pocos años. Por eso especificamos protección Clase I según NCh1508 para toda obra permanente en la zona costera, y exigimos ensayos de control de inyección y estanqueidad de las vainas.
¿En cuánto tiempo se puede tener listo un diseño de anclajes para una obra en Antofagasta?
Un diseño preliminar con las cargas y la distribución tentativa puede entregarse en 5 a 7 días hábiles si ya se cuenta con el perfil geotécnico del terreno. El diseño de detalle, con memorias de cálculo, planos constructivos y protocolo de ensayos de arrancamiento, toma entre 2 y 3 semanas. Si hay que ejecutar sondajes adicionales en la calicata de exploración o ensayos de adherencia in situ, el plazo se extiende proporcionalmente, algo habitual en los terrenos rocosos fracturados de la Formación La Negra en Antofagasta.